Como destaca el académico de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, Dr. Miguel O’Ryan, los resultados muestran que “tanto las personas que recibieron las vacunas Sinovac como los que recibieron Pfizer tuvieron una respuesta muy robusta a IgG medido por el test en el dedo al cabo de dos semanas de la segunda dosis: 75% para Sinovac y arriba de 90% para Pfizer, lo cual se condice muy bien para los ensayos de fase clínica de ambas vacunas hechos previamente, pero esto es en la vida real”.
Con estos datos a la vista, advierte, “hay que ser muy cauto con la interpretación porque eso no significa que las personas que han recibido Sinovac al cabo del tiempo estén necesariamente sin protección, porque estamos midiendo solamente un elemento de la respuesta inmune contra el virus y con una técnica”. Estos datos, dice O’Ryan, “proveen más evidencia para sugerir que un refuerzo de vacunación, fundamentalmente en el caso de Sinovac”. Al mismo tiempo, confiere evidencia inmunológica que la vacunación con dos dosis de Pfizer mantiene altos niveles de anticuerpos IgG aún a 20 semanas post segunda dosis.
“Para la Subsecretaría de Redes Asistenciales fue fundamental haber participado en este estudio, propiciando los equipos que desarrollaron el trabajo en terreno y quienes lograron levantar la información requerida por la investigación en 37 ciudades de todo el país. Esto sin duda fue posible gracias al compromiso de las direcciones de cada uno de los Servicios de Salud desplegados a nivel nacional y de los funcionarios de la salud”, señaló el Subsecretario Alberto Dougnac.
Mientras, el académico de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, Juan Pablo Torres, dice que es importante “tener los datos al momento de considerar los tipos de vacuna que pueden ocuparse para estos tipos refuerzo: es importante tener y generar evidencia respecto de la seguridad y el tipo de respuesta inmune que existe frente a esa tercera dosis de refuerzo, tanto en las personas que sean candidatas a recibirla, como en aquellas que la reciben para ver su comportamiento en el tiempo”.
Por su parte, el académico U. de Chile y director del Instituto Sistemas Complejos de la Ingeniería (ISCI), Leonardo Basso, plantea que los resultados del estudio “muestran claramente que las dos vacunas generan respuestas, y eso es una gran noticia que es consistente con que el proceso de vacunación ha logrado detener el número de contagios en circunstancias más complejas de la pandemia, dada la circulación de una variante más contagiosa y de cuarentenas mucho menos efectivas”. Asimismo, señala que “el estudio muestra las diferencias en el tiempo, es decir cómo cambia el IgG respecto de cuándo una persona se vacunó, y de qué manera es distinto para cada vacuna, para gente con comorbilidad, para mayores de 60 años, por lo tanto, puede indicar dónde priorizar terceras dosis”.
Y, agrega Denis Saure, académico U. de Chile de ISCI, que en la medida que se pueda “establecer algún tipo de correlación, entre protección contra el virus y positividad IgG, se puede hacer un monitoreo dinámico, rápido y escalable y eso es lo que estamos haciendo con este estudio, estamos estableciendo esa relación, estamos primero levantando la base, bueno si es que de verdad hay información en esta positividad IgG, cómo está evolucionando esta positividad en la población”.
Primera publicación made in Chile en The Lancet ID
El estudio fue aceptado en la importante publicación científica. Para Leonardo Basso, la dimensión de la muestra y la solidez de los resultados permitieron que se publicará el documento. “Está información es sólida, tiene el enorme valor de haber sido levantada en asociación entre la academia y el Estado, y no sólo es relevante para Chile, es relevante para todos los países que han basado su estrategia de vacunación en Sinovac”, aseveró.
Por su parte, para el académico Miguel O’Ryan, la investigación tiene un impacto más allá de nuestro país, dado que al “mostrar a todos los países del mundo que están usando vacunas COVID, que hay que estar mirando la respuesta diferencial en el tiempo, ir evaluando las diferentes vacunas y eventualmente ver si hay que adaptar la estrategia complementaria a la sola incorporación inicial de la vacunación, que es lo clave”. También es clave sostener esta vigilancia inmunológica en la población, especialmente para evaluar el efecto de las dosis de refuerzo en el tiempo, y comenzar la evaluación de poblaciones pediátricas a la luz del eventual inicio de la vacunación en este grupo.
El estudio sigue en desarrollo, con nuevas muestras diaria en el territorio nacional.
Nuevo aporte de los centros de excelencia en CHile
En la presentación del estudio, el ministro de Ciencia también destacó la importancia de políticas públicas de ciencia asociativa en Chile y el Plan Nacional de Centros de excelencia que impulsa su cartera.
“Lo que presentamos hoy, este resultado de una investigación que se hizo en el marco de la pandemia, realmente hay que mirarlo como un logro de una visión de largo plazo que se basa en la investigación asociativa y multidisciplinaria. Esto es algo que estamos haciendo en Chile desde el año 2000. Una política continua de nuestra Agencia de Investigación y Desarrollo (ANID). Y es por eso que es tan importante para nuestro país contar con centros como el ISCI que nos permiten llevar a cabo esta investigación de largo plazo frente a desafíos complejos que requieren múltiples aportes. Es por eso que hemos propuesto un Plan Nacional de Centros, justamente para fortalecer este tipo de centros, para aumentar su impacto en nuestra sociedad, en nuestra economía y, como vemos aquí, en cómo enfrentamos una emergencia sanitaria”, dijo el ministro.
“Esta semana, en este contexto comunicamos el fallo de un nuevo concurso de centros y hoy tenemos nuevos actores, en regiones, en temáticas muy relevantes como salud pero también en temas como inteligencia artificial. Esto da cuenta de que estamos poniendo la ciencia y la evidencia científica al centro del desarrollo del país y la toma de decisiones”, finalizó.