El director ejecutivo del Museo Interactivo Mirador; Enrique Rivera, agradeció la participación de las familias, vecinos y autoridades y destacó el privilegio de nuestro territorio de ser capital mundial de la observación astronómica: “La astronomía nos hace conscientes de que la vida en nuestro planeta es tan especial que tenemos que cuidarla. Es muy importante para los jóvenes que van a empezar a estudiar astronomía saber que tenemos en nuestras manos la fortuna de tener este espacio muy seco del desierto de Atacama que nos permite traspasar con estos telescopios las capas del universo y comprender lo especial que es nuestra vida en la Tierra”, dijo.
Por otro lado, un éxito fue la reapertura del remodelado Museo Interactivo de la Astronomía (MIA) que pasó de tener 700 a 1000 metros cuadrados con más de 40 módulos interactivos para comprender el origen del Big Bang, la formación de los planetas, los agujeros negros, el impacto de la ley de gravedad y la posibilidad de vivir odiseas interestelares mediante la realidad virtual y mucho más.
Otras actividades destacadas fueron el espacio audiovisual, con la charla a cargo de Congreso Futuro con el astrónomo Juan Carlos Beamin, quien fue el guía de un alucinante recorrido por el sistema solar usando realidad aumentada. También hubo un rotativo de cápsulas audiovisuales del concurso de arte digital Extrasolar y un planetario inflable dedicado a las niñas y niños. Para asistentes como Nieves Mendoza esta experiencia fue increíble y muy didáctica: “Estuve viendo las estrellas de Júpiter y me gustó que hubiera ideas para niños y adultos”, señaló. “El evento me pareció genial, muchos talleres muy entretenidos y la observación lunar fue increíble”, destacó otra de las asistentes.
En tanto, en el escenario principal la fiesta fue animada por Francisca Contreras, más conocida como “Fran la astrónoma”, quien logró la magia de hacer interactuar y guiar a los más pequeños para que no se perdieran ninguno de los shows y conversaciones con destacados científicos nacionales.
Las únicas dos mujeres del área de Ingeniería del observatorio Alma contaron sus fascinantes experiencias desde el escenario en una charla llamada “Un día en el observatorio”, de la ingeniera civil telemática, Camila Martinez con la ingeniera en automatización, Guillermina Ponce. Luego presentaron los astrónomos María Fernanda Durán, Luis Chavarría y desde las artes escénicas, estuvieron presentes la obra de teatro “Niña Alien”, la lectura dramatizada de “Kelü” con Blanca Lewin y el cuentacuentos Nico Toro a cargo del relato de “Aquí Estamos, Notas para Vivir en el Planeta Tierra”, texto de Oliver Jeffers de la editorial Fondo de Cultura Económica.
Para finalizar y ya llegando la noche, el concierto audiovisual “Adoradores del Sol” fue una experiencia aclamada por su belleza y profundidad y una pausa para relevar también cómo el arte digital se fusiona en el campo de la astronomía. A cargo del renombrado colectivo Delight Lab, en colaboración con el artista digital Marco Martínez, el músico Cuti Aste y la cellista Ángela Acuña.
Para terminar, “Umile, Drone Light Show” presentó 150 drones que hicieron soñar y mirar el cielo con un despliegue impresionante de figuras inspiradas en el universo con la gran sorpresa de la participación del compositor nacional Carlos Cabezas. El músico acompañó la coreografía de los drones a través de un relato que llevó a viajar por el universo acompañado de la pieza musical Octavo Pasajero PN, de la DJ y productora musical Fernanda Arrau, quien compuso esta obra usando parte de los sonidos de radioastronomía captados por el Radiotelescopio ALMA.
En el cielo se proyectaron figuras como el Big Bang, el Meli Witran Mapu, el sistema solar y cuando se dibujó la imagen de América Invertida el músico relató cómo esta cosmovisión sirvió, entre otras visiones indígenas de mundo, al uruguayo Joaquín Torres García. Las figuras de Chile y del astronauta fueron, sin duda, las más aplaudidas.
A siete días de llegar a su fase completa, otra gran estrella de la noche fue más natural: la lenta salida de la Luna que fue haciéndose visible tras los cerros de La Granja desde el MIM. El proceso fue proyectado en la enorme pantalla del escenario y captando la atención de los miles de asistentes, ya sensibilizados por los relatos astronómicos que la antecedieron en esta gran Fiesta de la Astronomía.