La Universidad Católica de la Santísima Concepción, junto a otras nueve instituciones asociadas (nacionales y extranjeras), se adjudicó otro proyecto para el desafío 2, uno que combina estrategias innovadoras, así como tecnologías y procedimientos analíticos de vanguardia con el fin de desarrollar una comprensión predictiva del impacto del fuego en la materia orgánica del suelo y la dinámica de los nutrientes del mismo. “Nuestro grupo tiene amplia experiencia en el desarrollo y uso de herramientas de movilización innovadoras que evalúan escenarios de gestión FireSmart para proponer paisajes resilientes al fuego. Esperamos que nuestro trabajo contribuya a mejorar la situación ambiental generada por los incendios forestales en Chile y contribuya y ayude a mejorar la calidad de vida de las personas”, señaló el director del proyecto, Dr. Gustavo Saiz.
La Universidad Técnica Federico Santa María, también se propuso trabajar en el desafío 2 y para ello plantea un proyecto interdisciplinario que combina la ingeniería, química y microbiología del suelo para desarrollar un bioformulado a base de microorganismos nativos beneficiosos (bacterias y hongos nativos que puedan recolonizar rápidamente los suelos dañados). El objetivo es mitigar la erosión y promover la restauración de ecosistemas forestales incendiados. La investigadora del Centro de Biotecnología y directora de este proyecto, Marcela Carvajal, destacó que el bioproducto que laborarán está basado en comunidades microbiológicas aisladas de la zona de estudio y con ellos acelerarán los procesos de restauración de suelos incendiados y así podrán mitigar la erosión y favorecer las actividades de reforestación.
Crear un prototipo tecnológico para la evaluación de impactos, priorización y restauración de ecosistemas afectados por incendios forestales, es la propuesta del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB). Este proyecto tiene como objetivo desarrollar e implementar un prototipo científico-tecnológico llamado PrioRest que en su primera fase abordará los impactos en la vegetación, las invasiones biológicas, el suelo y el agua, e incorporará los objetos de conservación bioculturales identificados por los actores locales. Luego, en una segunda etapa se enfocará en resolver brechas de información y adaptar las recomendaciones de restauración mediante metodologías de coproducción de conocimiento. La directora de este proyecto, Susana Paula Juliá, destacó que el proyecto será llevado a cabo por un equipo de investigación internacional, liderado por el IEB, y en estrecha colaboración con la Corporación Nacional Forestal (CONAF). “La herramienta será desarrollada para su aplicación en las regiones de Ñuble, Biobío y La Araucanía, donde se quemaron 355.677 ha de vegetación durante los incendios 2022- 2023. En la segunda etapa, el pilotaje se realizará en Nacimiento, donde los incendios de esa fatídica temporada afectaron al 54% de la superficie comuna”.
Las plantas nativas con fines de restauración en las zonas afectadas por los incendios es el objetivo del proyecto que se adjudicó la Universidad de la Frontera. Para ello proponen diseñar una estrategia de fortalecimiento de plantas nativas mediante el uso de aplicaciones eco-biotecnológicas innovadoras, como la producción de microbiomas y plántulas mejoradas para así superar los deficientes resultados en la fase de establecimiento en suelos quemados y obtener mayores tasas de supervivencia y crecimiento de estas especies nativas. Además, se propone el desarrollo de esquemas de plantación innovadores que consideren estas interacciones microbianas y la adaptabilidad de las especies nativas en ecosistemas quemados. “Después de un incendio es muy difícil la adaptabilidad de las especies nativas en ecosistemas quemados y que las plantas tengan un buen desarrollo en estas condiciones de suelo, porque faltan nutrientes y microorganismos claves, por falta de humedad y porque las condiciones han cambiado drásticamente. Entonces, este proyecto busca generar microbiomas, es decir, un consorcio de microorganismos del suelo nativo que puedan ser transferidos a las plantas en su etapa de desarrollo inicial”, señala el director del proyecto de la UFRO, Dr. Andrés Fuentes.
La propuesta de la Universidad Adventista de Chile se centra en el diseño y evaluación de prototipos y kit sostenibles de cianobacterias (bacterias con clorofila que hacen fotosíntesis) capaces de formar biocostras sobre el suelo de la región de Ñuble para la prevención, mitigación y recuperación de los suelos quemados. El proyecto incluye evaluaciones técnico-económicas, estándares internacionales y colaboración nacional e internacional. Yessica Rivas, directora de esta iniciativa explicó que los kit iniciadores se basan en un consorcio de “cianobacterias autóctonas seleccionadas y cultivadas capaces de iniciar la formación de biocostras las cuales actúan agregando las partículas del suelo formando una pequeña capa viva sobre el suelo después de un evento, por ejemplo, de un incendio forestal”.
La Universidad de O’Higgins apostó por recuperar los servicios ecosistémicos desde el suelo a paisajes multifuncionales. En simple, crearán un prototipo de evaluación multiescala para la toma de decisiones interdisciplinarias post-incendios forestales, recuperando los servicios ecosistémicos desde el suelo a paisajes multifuncionales. La idea es evaluar los efectos post-incendios a diferentes escalas e incluir en la toma de decisiones a la academia y a los actores involucrados, destacando como uno de sus objetivos generar un marco de trabajo intersectorial que permita la planificación e implementación de acciones de protección del suelo y la vegetación junto con la restauración del paisaje. “Nuestro proyecto tiene como finalidad testear un proceso de evaluación temprana de los efectos de los incendios forestales a diferentes escalas. Trabajamos desde una aproximación interdisciplinaria integrando la ecología del paisaje, de bosque y suelos, junto con un trabajo con actores locales y tomadores de decisiones. Buscamos generar un marco de trabajo colaborativo basado en el diagnóstico rápido post-incendio para facilitar la planificación, identificación e implementación de acciones a corto plazo de protección del suelo y vegetación y apuntar hacia la restauración de paisajes resilientes”, indicó la directora del proyecto, Claudia Rojas.
¿Cómo cambia el uso del suelo y la recuperación del bosque nativo después de los incendios en la Región del Ñuble? Esa es la pregunta que guía la investigación de la Universidad de Valparaíso. “Planset”, es una plataforma para combatir incendios forestales en la región de Ñuble que permitirá visualizar geoespacialmente registros históricos de la frecuencia, intensidad y magnitud de los incendios y la influencia que estos han tenido en el uso de suelo y la recuperación de los bosques nativos en la zona. Carmen Gloria Ossa, directora del proyecto, indicó que “el objetivo es utilizar la información satelital para evaluar qué sucedió con los bosques incendiados en los últimos 30 años en la zona; si volvieron a ser bosque, si se convirtieron en plantación de pino o agrícola, o si es que se urbanizó el terreno o quedó suelo pelado. Dicha información contribuirá a proyectar qué zonas son más susceptibles al incendio y la consecuencia en los suelos”.
Para el desafío 3 (Consecuencias de los incendios forestales en los territorios), dos fueron los centros que se adjudicaron proyectos. La Fundación UC Davis Chile – Life Sciences Innovation Center, desarrollarán una herramienta químico sensorial predictiva que evaluará el impacto del humo de los incendios forestales en las uvas y el vino. El proyecto busca establecer concentraciones de referencia de compuestos fenólicos en uvas expuestas y no expuestas al humo, realizar análisis químicos y sensoriales, y desarrollar una herramienta que integre ambos análisis. Álvaro Castro, director alterno de este proyecto señaló que “los incendios forestales y las quemas controladas exponen a los viñedos y uvas al humo afectando la calidad del vino y generando daños a la reputación de los productos y pérdidas económicas a los productores del Valle del Itata”.
El segundo proyecto que se dedicará al desafío 3 es de la Universidad de Concepción y busca crear un portafolio de soluciones para fortalecer la resiliencia de las áreas urbanas frente a incendios forestales. Primero se evaluará la resiliencia a nivel comunal mediante un set de indicadores para identificar necesidades de acción (interfaz urbano-rural) y después, se elaborará un portafolio de acciones o soluciones factibles de implementar. Finalmente, se implementarán dos acciones del portafolio en dos comunidades seleccionadas. “El proyecto creará un portafolio de soluciones para fortalecer la resiliencia de los territorios frente a los incendios forestales, para prevenirlos y para recuperarse. Primero se hace una evaluación, un diagnóstico usando indicadores respecto a la resiliencia a nivel comunal y luego se hace una revisión de cuáles son las medidas que podrían funcionar y luego con actores clave y especialmente con comunidades se seleccionan cuáles son las que podrían ser más idóneas y más precisas para el problema territorial de cada comunidad”, indicó el director de esta iniciativa Francisco de la Barrera.