Entre terremotos, incendios, inundaciones, sequía, elementos con los que quienes habitan el país, deben convivir, la autoridad indicó que las ciencias son fundamentales pero no suficientes por sí solas. “Necesitamos a las humanidades y la investigación en artes para atender a los imaginarios, fortalecer el pensamiento crítico, construir marcos de referencia y pensamiento”, dijo. Sin embargo, también se debe sumar un diálogo con los saberes comunitarios, aquellos que conocen sus territorios y que dan vida al tejido social.
“Este libro se abre a la interpretación, en particular, a entender el desastre desde distintas aristas y, con esto, descentra lo que hemos asociado comúnmente con el desastre. Los desastres no son solo una cuestión que puede ser explicada desde el conocimiento científico. Son, también, narrativas, oportunidades, experiencias, imaginarios y lenguajes”, señaló la subsecretaria Gainza.
Además, resaltó que la publicación es la asociación del desastre con un fenómeno que puede ser explicado por la ciencia o que es abordado desde un solo punto de vista. “En él encontramos un diálogo entre distintas visiones, enfoques y experiencias que vinculan el desastre con fenómenos naturales, humanos, del lenguaje, del significado, y logra hacer coexistir estas distintas”. aproximaciones.
Manuel Tironi, sociólogo e investigador de Cigiden, destacó que “Chile tiene desafíos en temas de cambio climático, cohesión social, pueblos originarios, plurinacionalidad, energía y uno de esos temas fundamentales para el país son los desastres y los riesgos asociados a esto. Chile ha estado expuesto y seguirá estando expuesto a múltiples amenazas y no solo amenazas naturales sino a riesgos y desastres que son interseccionales y que mezclan amenazas de origen natural con procesos antropogénicos que generan situaciones de riesgos para la población”.