A lo largo de sus ediciones, que ya han impactado a un total de 30 mil estudiantes, el objetivo de Ciencia sin Ficción ha sido acercar el conocimiento desde experiencias significativas y memorables para las nuevas generaciones.
Boris Muñoz Alcatruz, fundador del festival agrega que lo más importante es lo que viven los estudiantes durante el evento: “que puedan emocionarse, descubrir nuevas preguntas y sentir que la ciencia también les pertenece. Estos espacios ayudan a despertar curiosidad, pensamiento crítico y nuevas posibilidades para su futuro”, señaló.
La experiencia del Teatro
Aporta a la experiencia, que el festival se realice en un espacio significativo para la identidad y la cultura local como lo es el Teatro Biobío, considerando que muchos estudiantes visitaban por primera vez este lugar.
Su directora ejecutiva, Fernanda Castillo, destacó el valor de abrir estos espacios a las nuevas generaciones y relevar el vínculo entre ciencia, arte y cultura.
“Este teatro es de todos ustedes también. La ciencia, el arte y la cultura están profundamente ligados y este festival permite reflexionar, imaginar y conversar sobre temas que muchas veces no nos damos el tiempo de pensar”, expresó.
Además, invitó a las familias y comunidades educativas a seguir apropiándose del espacio cultural: “Les podría decir que en ninguna parte del mundo hay un teatro como este. Así que el mejor festival de Chile está en el mejor teatro”, concluyó.
La divulgadora científica Sara Durán, también abordó su sentir en el escenario principal del Teatro: “Ver a tantos estudiantes fue impactante. Estaba nerviosa al principio, pero después traté de disfrutarlo y sentir cómo la charla conectaba con ellos”, expresó.
Ciencia sin Ficción 7 fue posible gracias al apoyo de ARAUCO, ENGIE Energía Chile, UNAB, DUOC UC y USS; el patrocinio del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación; además de la colaboración del Teatro Biobío y diversas instituciones del ecosistema científico y educativo nacional.