Debido a que el bienestar económico, social y ambiental dependen de la ciencia, tecnología, conocimiento e innovación, cerrar la brecha en estas áreas es clave. Si la participación en el mercado laboral fuera equitativa, podrían añadirse 28 mil millones de dólares al PIB mundial para 2025.
Más del 90% de los investigadores activos en Física son varones y en Economía las mujeres no superan el 16%. Si queremos tener un sistema de I+D que logre conformar la masa crítica que el país necesita, no podemos excluir a la mitad de la población de generar conocimiento.
La investigación y su aplicación puede llevar a graves errores al no incorporar perspectiva de género. Los estudios descriptivos de la sintomatología del infarto, distinta en ambos sexos, no incorporó perspectiva de género, lo que en parte explica que hoy mueran más mujeres que hombres por ello. Nos hemos acostumbrado a que disciplinas contundentes para comprendernos, como Historia o Filosofía, han sido escritas casi sin incorporar mujeres. ¿Sería igual la comprensión de ellas si la hubiesen escrito hombres y mujeres? ¿qué preguntas dejamos de hacernos?
De todas las transformaciones que requiere nuestro sistema de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación, esta es quizás la que mayor impacto potencial tendrá en la generación de conocimiento y competitividad de Chile a nivel global. Significa duplicar nuestras posibilidades de encontrar talento, DE HACER MÁS Y MEJOR CIENCIA.
Por ello, desde el Ministerio de Ciencia estamos trabajando en la formulación de una Política de Igualdad de Género en CTCI, cuyos lineamientos abrimos a una consulta pública y transparente en www.minciencia.gob.cl/generoctci. Necesitamos recabar la diversidad de opiniones para avanzar en la construcción de esta política tan importante para el país. Necesitamos un compromiso transversal.
Hagamos un trato: actuemos ya para cerrar la brecha de género en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación.