Agregó que “nuestro sueño es que este proyecto crezca y sea replicado por otras industrias en todo Chile. Estamos orgullosos del trabajo desarrollado acá en la región y que nuestro sector esté liderando en el reciclaje de este desecho. Estamos trabajando en una segunda etapa que suma a más plantas, que aumentará el volumen recuperado y le dará continuidad gracias al compromiso de las empresas y los trabajadores”.
En cada planta existen contenedores diferenciados para la recolección de las mascarillas, que son retiradas mensualmente y sometidas a un riguroso proceso de sanitización.
La iniciativa nació en la Mesa Social del Gobierno Regional, donde participa la Asociación de Industriales Pesqueros, ASIPES, y fue impulsada por las Seremis de Ciencia y del Medio Ambiente. La ejecución está a cargo de la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT), de la Universidad de Concepción.
“Esta iniciativa de reciclaje de mascarillas que hemos impulsado con ASIPES, bajo el alero de la mesa social, responde a la condición ineludible en que nos encontramos, con la basura producida por la pandemia. Y en este escenario, es fundamental utilizar las herramientas científicas y tecnológicas de las que disponemos para contrarrestar el nocivo efecto que tiene este nuevo foco de residuos. Tal como ha sucedido con los plásticos, la llamada basura COVID debe ser objeto de esfuerzos para su contención y transformación acorde a criterios de sustentabilidad”, comentó la Seremi de Ciencia en la macrozona Centro Sur, Paulina Assmann.
Conforme avanzó la pandemia aumentó su relevancia y desde julio a diciembre de 2020 se recolectaron más de 145 kilos de mascarillas de tipo tres pliegues y N95, que tras un proceso mecánico se convirtieron en posavasos.
El director ejecutivo de la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT) de la Universidad de Concepción, Álex Berg, destacó la vinculación con uno de los sectores productivos más relevantes de la región, lo que permitió amplificar el efecto de las innovaciones desarrolladas en el centro. “Junto con la Asociación de Industriales Pesqueros, desarrollamos una solución que no es solo a nivel conceptual o de laboratorio, sino que fuimos capaces de escalarlo a un nivel piloto y generar productos de valor comercial a partir de este desecho”, sostuvo.
Los buenos resultados del piloto permitieron ampliarlo y formalizar un servicio de valorización del desecho. Es así como desde enero a la fecha se han recolectado 345 kilos y se trabaja en generar otros productos. A las cuatro plantas iniciales -de las empresas Landes, Blumar, PacificBlu y Camanchaca- se sumaron otras tres unidades, operadas por Blumar, Orizon y Camanchaca.
La Pesca Industrial priorizó esta iniciativa y, a partir de este año, las empresas participantes asumirán los costos del tratamiento, de manera de dar continuidad al proyecto y contribuir a controlar el efecto ambiental de estos elementos de protección personal.
A mediano plazo la iniciativa aspira a lograr un modelo de circularidad que permita obtener productos plásticos que puedan ser utilizados en objetos o utensilios cotidianos, como regalos corporativos o artefactos presentes en sus salas de ventas o casinos.