Varios instrumentos de diagnóstico apoyaron el autoconocimiento. El desarrollo de habilidades directivas incluyó temas de liderazgo, comunicaciones, resolución de conflictos y negociación. Las clases plenarias fueron complementadas por tres sesiones en mini grupos de hasta 6 personas y dos sesiones individuales. Como el grupo era grande (60 participantes más 10 becadas por el CIO, todas seleccionadas por el Ministerio de Ciencia), aprovechamos las facilidades de la plataforma Zoom para formar grupos de discusión en cada clase plenaria. Las clases virtuales fueron valoradas por las participantes, ya que permitieron una amplia participación regional que no habría sido posible en un formato presencial. Una científica dijo: “en esta modalidad virtual todas somos iguales.” No obstante, agregó: “nos faltó tiempo para armar más comunidad, por lo que sería bueno organizar un encuentro presencial.”
¿Cuáles fueron las herramientas más valoradas por las participantes?
Primero, la oportunidad de crear una comunidad. Muchas compartieron la soledad del liderazgo y lo importante que fue conocer a otras mujeres que estaban pasando por lo mismo. Segundo, apoyarse mutuamente para seguir avanzando. Tercero, asumir entre todas el compromiso de trabajar para fortalecer la red, incorporando más mujeres. Finalmente, las participantes destacaron la oportunidad de conocer modelos y herramientas específicas asociadas al desarrollo de habilidades de liderazgo que no necesariamente habían sido parte de su formación previa.
¿Qué reflexiones surgen de esta primera versión?
Ha sido un privilegio conocer a mujeres líderes fuertes y empáticas, la combinación perfecta para enfrentar estos tiempos difíciles de pandemia. Aprovecharemos los aprendizajes de este programa piloto para ajustar las próximas versiones. A la vez, continuaremos apoyando a esta primera generación a fortalecer su red. El Centro de Ingeniería Organizacional está comprometido con este esfuerzo, que está en línea con nuestros valores de ayudar a crear una sociedad más justa con equidad de género, que es precisamente lo que cada participante en el Programa LI*FE hace día tras día.