En la instancia se dio cuenta de los objetivos y escalabilidad del proyecto, así como de la importancia de la conservación de los océanos con la exposición acústica “Sumérgete en el Sonido”, que quedará a disposición de la ciudadanía hasta el domingo 15 de enero de 2023.
Para Francisca Cortés, presidenta ejecutiva de Fundación MERI “la colaboración entre el sector público, privado y sociedad civil. No existe ninguna posibilidad de que avancemos hacia soluciones sostenibles sin la concurrencia de todas las partes. Por lo mismo, agradezco a las autoridades presentes y anteriores, así como a la comunidad científica y sociedad civil que ha sido parte esencial de este proyecto”, manifestó.
Posteriormente, las autoridades e invitados navegaron en altamar a la altura de en el Golfo Corcovado, para alzar la bandera chilena sobre la primera “boya inteligente” de The Blue BOAT Initiative y ponerla en marcha con la transmisión de señales en vivo.
En promedio, cada ballena azul captura 33 toneladas de carbono a lo largo de su vida. Este denominado “servicio ecosistémico marino” reduce la presencia en la atmósfera de uno de los principales gases causantes del Cambio Climático. Sin embargo, estas especies clave para enfrentar la crisis climática, por ser una especie paragua, viven en constante amenaza por la actividad humana, en particular, el tráfico marítimo.
Por su parte, la Ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas, explicó que “las ballenas son verdaderas ingenieras de ecosistemas, especies clave para el bienestar de los océanos y en el combate al cambio climático. Debemos considerar que se estima que en esta zona están presentes al menos el 10% de las ballenas azules de todo el mundo. Nuestro compromiso con la biodiversidad y con el planeta es darle la mayor protección que podamos”, explicó la autoridad.
AVANZANDO HACIA UNA REGULACIÓN MARÍTIMA
Actualmente, el 90% de las mercancías a nivel mundial es transportada por los océanos. Estas embarcaciones son cada vez de mayor tamaño y más rápidas, aumentando la amenaza para las ballenas.
El impacto acústico de la actividad humana en los ecosistemas marinos, puede causar desorientación, lesiones auditivas, afectación de la comunicación básica entre distintas especies, repercutiendo directamente en su alimentación o reproducción, y también lesiones auditivas, varamiento o incluso la muerte.
La evidencia científica sugiere la importancia de avanzar hacia una regulación marítima que permita, por una parte, poner fin a las colisiones entre embarcaciones y ballenas, y por otra, reducir el ruido que estas generan.
Entre sus funciones, las boyas permiten desviar el rumbo de las embarcaciones ante la presencia de ballenas para evitar colisiones con estos cetáceos, generando alertas a la Armada de Chile y permiten el monitoreo de la biodiversidad marina y la realización de estudios oceanográficos y acústicos.
Además, cuentan con sensores de temperatura, pH, salinidad, nutrientes, clorofila (a través de un fluorímetro) y oxígeno disuelto, para que registren las variaciones y sirvan de indicadores del cambio climático en los océanos.
LIDO: UNA TECNOLOGÍA DE VANGUARDIA
Las boyas inteligentes están equipadas con hidrófonos, sensores oceanográficos y transmisores con la tecnología Listen To The Deep Ocean (LIDO), la cual permitirá desarrollar un mapeo acústico en tiempo real del hábitat marino y de su biodiversidad, tanto como monitorear los efectos de actividades humanas sobre los ecosistemas naturales.
Ademas, será posible coordinar al mismo tiempo hidrófonos múltiples y realizar un seguimiento de los mamíferos marinos, como las ballenas, a una gran distancia.
Las señales que emita la “boya inteligente” en el Golfo Corcovado serán recibidas en línea por la Armada de Chile, que será la institución encargada de alertar a las embarcaciones de la presencia de ballenas para el desvío de la ruta o la disminución de velocidad de los navíos.
Más información en www.theblueboatinitiative.org