La subsecretaria de Ciencia, Carolina Gainza, destacó la importancia de este reconocimiento que “permite avanzar hacia la exploración de las fronteras del conocimiento que es el objetivo de estas iniciativas, ayuda a empujar los límites en todas las áreas del conocimiento y así investigar temas sobre los cuales no nos hacemos preguntas”. “El conocimiento crece a partir de nuevos descubrimientos, de la creación de nuevos conceptos y teorías y ese es precisamente el objetivo de los proyectos de exploración e investigación”, agregó.
Esta convocatoria, lanzada como piloto durante julio de 2022, se estructuró bajo cuatro principios que le dieron el un sello distintivo, respecto de otros instrumentos actualmente disponibles, como: alta novedad científica, con planteamientos e ideas precursoras, que puedan aportar nuevos paradigmas; incertidumbre, con propuestas que requieren ser abordadas con procesos y metodologías altamente novedosas o poco convencionales; potencial transformador: posibilidad de crear resultados significativos, con impacto que modifique de manera importante el estado de un campo de estudio, ampliando la frontera del conocimiento; y alta retribución pudiendo generar efectos positivos en el ámbito social, económico, cultural, artístico, ambiental, tecnológico, sanitario u otros, que puedan lograr impactos locales, nacionales o internacionales, y observables en el corto, mediano o largo plazo.
ALGUNOS EJEMPLOS
En la primera versión de este concurso, participaron 250 proyectos y 30 de ellos fueron seleccionados. Entre ellos, destaca un proyecto que pretende desarrollar un modelo de investigación interdisciplinar para reconstruir sitios arqueológicos con arte rupestre de alto valor estético y que reúne a investigadores del área de arqueología, sociología, historia y un compositor musical.
Otra iniciativa que es parte de esta nueva línea de concursos, es el diseño arquitectónico y la construcción de bloques impresos en 3D para viviendas basadas en la sustentabilidad, integración cultural y bienestar de las personas.
En el área de la biología, también se plantea la posibilidad de desarrollar microorganismos transportadores de oxígeno, diferentes de los glóbulos rojos (eritrocitos): células fotosintéticas. La propuesta de este proyecto es intervenir una cianobacteria, agregarle una proteína transportadora de oxígeno, y convertirla en una célula fotosintética que capture y transporte este gas al sistema vascular de tejidos y órganos. Desde una perspectiva clínica, contribuirá al desarrollo de nuevas terapias para el tratamiento de afecciones relacionadas con la hipoxia, heridas crónicas, insuficiencia cardiovascular y resistencia tumoral.