Por su parte, la profesional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Marjorie Allende, destacó la importancia de desarrollar tecnología en terreno para atraer capital humano avanzado a la macrozona norte. “La creación de esta mesa es muy importante para abordar la demanda de capital humano avanzado en zonas extremas del país, es una brecha que ha persistido durante décadas y que dificulta la retención de talento científico. Generalmente el capital humano que existe tiende a enfocarse en investigaciones científicas o levantamiento de papers, sin embargo, en las regiones extremas lo que se necesita es el desarrollo de investigación aplicada o en terreno para escalar las tecnologías que se puedan desarrollar”, agregó Marjorie.
Javier Carter, gerente de Corteva Estación Arica, manifestó que “es crucial avanzar tempranamente en estrategias de innovación y formación para enfrentar las dificultades que puedan surgir a corto, mediano y largo plazo. El recurso humano es el motor de cualquier desarrollo y enfocarse en la capacitación y formación de profesionales especializados en agricultura y tecnología agroalimentaria es una apuesta inteligente, junto con la colaboración entre actores públicos, privados y académicos, será esencial para potenciar el desarrollo agroalimentario en la macrozona norte”.
“La región tiene una fragilidad respecto del abastecimiento de alimentos y esa es una de las cosas que debe enfrentar la mesa respecto a seguridad alimentaria. En segundo lugar, es vital considerar que lo que ocurre en este desierto es un modelo a aplicar en situaciones que se están viviendo como consecuencia del cambio climático, zonas que antes eran agrícolas se empiezan a desertificar y empiezan a tener necesidades que la ciencia y la tecnología deben considerar para generar alternativas de eficiencia en el uso del agua o con cultivos capaces de tolerar la sequía, un programa regional para el mejoramiento de cultivos nativos que toleran la falta de agua, la salinidad, me refiero a la quinoa, el maíz ancestral, a las papas y una serie de cultivos vitales y que podrían servir para abastecer la zona”, agregó José Delatorre, académico e investigador en el área de agricultura del desierto en la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la Universidad Arturo Prat.
La mesa culminó su diálogo con una revisión de datos sobre capital humano avanzado, formado en materias relacionadas a la industria agroalimentaria en zonas áridas, estos antecedentes son hallazgos para afianzar el diseño e implementación de instrumentos de captación e inserción, así como la necesidad de considerar la atracción de talento local para fortalecer la base científico-tecnológica en la zona y escalar proyectos que tengan un impacto real en la comunidad con una perspectiva global.